sábado, 9 de enero de 2010

SINOPSIS

Guadasequies es un pequeño pueblo de 500 habitantes. Esta situado en la Comunidad Valenciana, en la comarca de la “Vall d’Albaida”, y tiene como poblaciones vecinas a Sempere, Benisuera, Alfarrasí, Bellús y Benigànim.

Este pueblo se caracteriza por ser, en su mayoría, nuevo; ya que, a partir de 1995 se comenzó un proceso de expansión y reforma a causa de las expropiaciones y posterior derrumbe de 80 viviendas, varios servicios públicos, la Iglesia y una fábrica, en la parte baja del pueblo, por la construcción del embalse de Bellús.
Todo comenzó en 1989 cuando se informó del proceso de expropiación. En un primer momento, el Ayuntamiento de Guadasequies, estando como alcalde Vicente Castelló, hizo una propuesta, a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), de traslado de toda la población a causa de la construcción de la presa de Bellús, con lo que se hubieran tenido que expropiar todas las casas, incluidos los bienes componentes del patrimonio municipal y todos los terrenos agrícolas afectados por la presa, justificándolo en que “la mayoría de los vecinos quieren el cambio de pueblo porque a nadie le gusta vivir al lado de un pantano, con todos sus inconvenientes”.
Hubo un gran periodo de incertidumbre por parte del pueblo ya que no sabían qué iba a pasar con sus propias vidas, ligadas como estaban a los campos, que desaparecieron bajo las aguas de la presa y a sus propias casas, junto con el ayuntamiento, la iglesia y una importante fábrica. Así, se creó una comisión de seguimiento para que el pueblo supiera lo que se estaba haciendo y para agilizar el contencioso-administrativo que tenía el Ayuntamiento con la CHJ, estando de presidente de éste, José Carles Genovés; el cual, fue el encargado de estudiar este proceso complejo con los problemas que pudieran surgir, tanto de índole presupuestaria como de tipo social, además estudió la negociación de las expropiaciones, tanto global como individualmente, y llegó a la conclusión de que él no podía obligar a que fueran expropiados los que no se veían afectados por la construcción de la presa, eso era algo voluntario.
Entre las posibles ofertas que dio la CHJ, estaban la de facilidades para encontrar una nueva vivienda en la población o para construirse otra de nueva planta. Pero esto no convenció a los 223 afectados por que consideraban que se pagaba muy bajo el precio de la expropiación y por el mal trato recibido por la Administración, de forma que, de éstos afectados solo firmaron el acta de expropiación 106. Pero con la ley de expropiación forzosa la CHJ consiguió expropiar y en 1995 derrumbar todos los edificios y terrenos que estaban previstos en el proyecto inicial, menos uno: la Antigua Iglesia de la Virgen de la Esperanza, ya que los vecinos de Guadasequies , su Ayuntamiento, la Mancomunidad de la Vall de Albaida, el Instituto de Estudios Comarcales y el Instituto de Estudios de la Vall de Albaida, pretendieron “salvar” en 1998 la Iglesia de la Virgen de la Esperanza. Para ello el Ayuntamiento se entrevistó con el presidente de la CHJ para intentar llegar a un acuerdo. Pero Juan Manuel Aragonés (presidente de la CHJ) comunicó días antes del supuesto derrumbamiento, su intención de derribar la iglesia por la proximidad del edificio a la presa de Bellús y por la imposibilidad legal de mantener el monumento después de haber expropiado los terrenos a su antiguo propietario, el Arzobispado de Valencia, sin pensar en la pérdida de la memoria histórica de un pueblo.
El ayuntamiento siguió insistiendo al presidente afirmando que “el edificio se encuentra en la cota 160 del embalse, lo que significa que sólo en circunstancias muy excepcionales se inundaría unos centímetros, además con la construcción de un muro de contención alrededor de la iglesia, permitiría su conservación”.
El presidente de la CHJ alegó que para la expropiación de la Iglesia se siguieron todos los pasos pertinentes, ya que con fecha 3 de junio de 1991 se levantó el acta previa a la ocupación y con fecha 16 de diciembre de 1993 se procedió a la firma de mutuo acuerdo para la fijación del justiprecio de la referida finca entre la Administración y el Arzobispado de Valencia, representado por el Vicario General. Efectuado el pago del correspondiente justiprecio al Arzobispo, éste no manifestó ninguna oposición a la mencionada expropiación, puesto que se efectuó al amparo del acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede, de fecha 3 de enero de 1979.
Entonces en marzo de 1998 Amado Vidal Esparza, Carmen Vidal Vallés y Carmen Gandía Sanchis, concejales del Ayuntamiento del Partido Popular aprobaron una moción en la que se hacían cargo de las responsabilidades civiles y penales que pudieran derivarse en caso de cualquier accidente por causa de la Iglesia propiedad de la CHJ, quitándole toda responsabilidad a este último. Y más tarde, con la ayuda de Carlos Gonzalez (delegado del Gobierno) que consiguió cambiar el proyecto inicial, se pudo indultar la Antigua Iglesia.
Ya en 1999 (cuando acabó todo el proceso de derribo) ganó las elecciones, la alcaldesa actual, Carmen Vidal, que ha sido la encargada de hacer un pueblo nuevo, empezando, prácticamente, de cero. Entre sus hazañas están: la restauración de la Antigua Iglesia de la Virgen de la Esperanza y su entorno (paraje natural con un parque y recorrido deportivo); la construcción de la Nueva Iglesia de la Esperanza; la construcción de la Plaza de la Iglesia; el entorno de la Ermita; la construcción de un Centro Cultural; la construcción de un Colegio Público; la construcción de un Centro de Día para la Tercera Edad y Amas de Casa; la construcción de un Polideportivo (piscina, campo de futbol, campo de tenis, squash, pista de frontón, petanca y próximamente pista de pádel); la construcción de un local de la música para la Asociación musical “Amics de la Música”; la remodelación de la Calle Mayor; la construcción del Ayuntamiento de Guadasequies; las casas de Protección Oficial; la restauración del Cementerio; y, otros: “Parque de la juanola”, entorno paisajístico del cementerio,” Parque de las casas nuevas”, los dos miradores, “parque de la piscina”, restauración del “parque municipal”….

En conclusión, esta es la historia de un pueblo que ha sabido superar las adversidades: en primer lugar, con las problemáticas de las expropiaciones; en segundo lugar, con el derribe de parte del pueblo; en tercer lugar, con el esperado indulto de la Antigua Iglesia de la Esperanza; y, por último, con la remodelación y mejoramiento de la nueva zona del pueblo, construida en las cotas altas del término municipal, ofreciéndole al pueblo un mejor nivel de vida.

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