martes, 15 de diciembre de 2009

Entrevista 4

a) Entrevistado: Heliodoro Vidal
b) Entrevistador: Paula Vidal
c) Fotografía:




d) Contacto:
962293061
e) Descripción del entrevistado y su relación con el derribo de Guadassèquies:
se trata de un vecino de Guadasequies que fue afectado por la construcción de la presa de Bellús, nos va a contar como fueron vividos esos momentos por los afectados y que es ahora de ellos. A este señor se le comunicó en 1989 que se le iban a expropiar una gran cantidad de terrenos trabajados para ganarse la vida, además de su vivienda. En mayo de este mismo año se le hizo la antes expuesta encuesta a la que el se posicionó en que si que quería el traslado del pueblo a causa de la construcción de la presa de Bellús, pero lo que más le preocupaba en esos momentos era en cuanto iban a valorar las expropiaciones.
En octubre de 1989 de los 223 afectados solo firmaron el acta de expropiación 106, y el no estaba entre ellos. Los mismos vecinos habían suscrito un documento conjunto en el que se comprometían a adoptar esta postura, en protesta por lo que consideraron un injusto trato de la Administración. Sus opiniones eran que el pantano les cortaba el pueblo por la mitad, además no estaban contentos con el justiprecio de los terrenos y un 70 % de la población se quedaba sin trabajo por que estaban empleados en la fábrica que iban a derribar. Y con el fin de evitar todos estos perjuicios, los vecinos de Guadasequies, exigían el traslado de la población. Pero donde verdaderamente se centraba la protesta de los vecinos era en la incertidumbre por la decisión de la Administración sobre dicha solicitud de traslado. Lo que propició el convencimiento de esta necesidad fue, también, la perspectiva de tener que vivir en la misma orilla del pantano.
Lo único que pedían los perjudicados por esta obra que ellos no habían pedido y se les había impuesto, era la expropiación de todo el pueblo, unos justiprecios más elevados por las expropiaciones y el traslado de la población a otro lugar del mismo término municipal. Pero lo único que tenían era la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con sus propias vidas, ligadas como estaban a los campos, que desaparecerían bajo las aguas de la presa en su casi totalidad, y a sus propias casas, la mitad de las cuales, junto a el ayuntamiento y una importante fábrica, estaban afectados por la construcción del embalse de Bellús.
En noviembre de 1989 todo el pueblo unido formó una comisión de seguimiento en la que reivindicaron que “sin ser personas de leyes, sabemos muy bien lo que deseamos y todos juntos lo conseguiremos: un pueblo nuevo, industrializado, unido, sin contaminación, donde puedan crecer nuestros hijos y nietos sin peligro de ninguna clase y en armonía”.
En ese momento no querían saber nada de promesas orales de embellecimiento y alternativas de lo que sería vivir cerca de un “lago suizo” según les dijo el presidente de la Confederación; ya que los vecinos se preguntaban: “¿qué embellecimiento cabe si tenemos que vivir junto a una charca putrefacta?, ¿es que no sabe el señor presidente que tanto el río Clariano como el Albaida son vertederos de aguas residuales de todos los pueblos y fábricas que hay instaladas en su vertiente y que sus depuradoras no funcionan?, ¿cree que unos pocos árboles o jardines serían capaces de para la contaminación ambiental y las enfermedades?
Y ya en 1998 fue cuando todos los habitantes del pueblo se pusieron entre la excavadora y la iglesia para evitar que esta fuera derribada.
f) Localización: C/ Sempere, Guadasequies
g) Temática: Reivindicaciones de los habitantes de Guadasequies
h) Algunas preguntas:
1. ¿ha visto alguna vez más el pueblo tan unido como lo estuvo en ese momento?
2. Ahora que ya hace tiempo que ocurrió, ¿aún sigue pensando que se hizo mal en no expropiar todo el pueblo?
3. ¿Cuál fue para usted el momento más tenso de todo el proceso?
4. ¿El pantano ha traído a la población muchas consecuencias negativas, como se esperaban en 1989?

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